Muy buenos días, estamos a Martes 14 de Noviembre d e 2017 y hoy vamos a hablar de otro de los principales problemas dentro del ámbito laboral. Y hablamos del estrés en el trabajo, dentro de este ciclo de Empresa Saludable.
DEFINICIÓN DE ESTRÉS
Como siempre, lo primero, vamos a tener que definir qué es el estrés. La definición pura extraída del diccionario es: Un estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal, y suele provocar diversos trastornos físico y mentales.
La Comisión Europea define el estrés laboral como “un patrón de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y de comportamiento a ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido del trabajo, organización del trabajo y el medio ambiente de trabajo. Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y de respuesta y la frecuente sensación de no poder afrontarlos"
Según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, en su informe para la gestión del estrés. Éste aparece cuando alguien no se siente capaz de afrontar una situación determinada.
Es decir, las personas pueden sentir estrés cuando sienten hay un desequilibrio entre lo que les es exigido en su puesto de trabajo, respecto a sus capacidades tanto físicas como mentales, para hacer frente a esas exigencias.
Por ejemplo, y el caso más común, al menos es con lo que más nos encontramos nosotros es el “no tengo tiempo”. Es decir, el estrés viene dado por no tener tiempo para cumplir con las exigencias de su puesto de trabajo.
No hay que confundir estrés con presión. La presión es algo normal de nuestro día a día. La presión puede ser tanto autoimpuesta como por ejemplo cuando queremos hacer un buen trabajo. O puede venir impuesta de fuerza, como cuando nos establecen unos plazos para terminar un trabajo “X”.
Si es verdad, que se suele trabajar mejor con algo de presión, pero esta no debe de ser excesiva. Y el nivel de presión es individual de cada uno, hay quién necesita más o menos presión para ofrecer un mejor rendimiento laboral.
Al igual ocurre con el estrés, la respuesta de cada persona a la fuente de estrés es personal, diferente de cada uno. Por lo tanto, a pesar de que hace un momento hemos definido el estrés según el Diccionario, según la Comisión Europea, y según la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo… La pura realidad, es que la definición de estrés es individual de cada uno, porque lo que para uno le puede suponer un reto, para otro le puede suponer una fuente de estrés.
En este sentido, algo estresante, no es ese “algo” en sí mismo, es decir, no es el hecho en sí mismo lo que a alguien le estresa. Porque un mismo hecho, puede ser que para alguien simplemente sea una ligera presión que le ayude a dar lo mejor de sí mismo, y para otro le estrese de verdad.
El estrés va apareciendo con la percepción que tenemos sobre ese hecho en sí mismo, y sobre la reacción que tiene nuestro organismo ante él.
No voy a ponerme muy técnico, en la reacción que tiene el cuerpo ante un agente estresor, simplemente voy a decir que hay un aumento de la Frecuencia Cardiaca y de la Presión Arterial, se dificulta la digestión, se deprime el sistema inmunitario, y se dificulta el razonamiento.
Todas estas reacciones, son reacciones vienen dadas cuando el sistema nervioso autónomo se activa por acción del hipotálamo.
Todo esto estaría muy bien, si fuéramos atacados por un león, porque el aumento de la FC y la TA, nos ayudaría a huir más rápido. Y la depresión tanto de la digestión, del sistema inmunitario, incluso de la capacidad de razonar, quiere decir, que en ese momento de estrés, en ese momento en el que somos atacados por un león, no hay nada más importante que la huida.
Lo curioso de todo esto, es que el cuerpo es capaz de experimentar el mismo proceso bioquímico a pesar de que esa amenaza no exista realmente. Es decir, es capaz de generar todos esos cambios tan sólo si pensamos en que esa amenaza es real. ¿Qué ocurre entonces, cuando el agente estresor es que no tengo tiempo para cumplir con las exigencias del trabajo?, ¿Qué ocurre cuando mi sistema inmune está deprimido constantemente?. Es cuando el estrés se vuelve crónico.
Es entonces cuando hay un estado de agotamiento del organismo, con repercusiones sobre la salud, que dificulta de una forma importante las respuestas de la persona, como bien pueda ser un empeoramiento global del rendimiento del trabajador.
El estrés en general debería de darse como respuesta del organismo ante una amenaza, o ante la percepción de sufrir gran riesgo inminente. Y no debería de aparecer como respuesta genérica ante factores que impliquen una dificultad o un reto a superar.
No podemos evitar los sucesos que nos tiene preparada la vida, pero si la forma de afrontarlos.
CÓMO AFECTA EL ESTRÉS AL ORGANISMO
Como hemos dicho, el estrés debería de ser una respuesta para la supervivencia, un mecanismo de alerta y respuesta para sobrevivir y perpetuar la especie.
Cuando este mecanismo se hace repetitivo en el tiempo, y la respuesta se hace crónica, arrastra una serie de perjuicios para la persona como resultado de ese agotamiento del organismo.
Aunque el estrés por sí mismo no es una enfermedad, sí puede provocar enfermedades al cambiar el modo en el que funciona nuestro organismo. Como pueden ser:
- Problemas musculoesqueléticos
- Trastornos cardiovasculares
- Trastornos psicológicos
- Alteraciones metabólicas.
- Dolor de cabeza
- Tensión en la espalda, sobretodo en cervicales.
- Dolor abdominal, malas digestiones e inlcuso sindrome del intestino irritable.
- Cansancio crónico.
- Alteraciones en la alimentación. Mayor motivación a comer alimentos de alto contenido calórico y muy palatables. O incluso se puede llegar al extremo de consumir alcohol o drogas con la intención de “relajarse”.
- También provoca urticaria
- Resfriados repentinos y con más frecuencia de la habitual.
- Insomnio
- Falta para poder concentrarse.
- También son señales de estrés, cambios en el comportamiento, estar más irritables, más irascibles, más inquietos.
Y EL ESTRÉS EN EL TRABAJO
¿Cómo está el tema del estrés en el ámbito laboral?. Pues hay una legislación que lo regula, tanto a nivel nacional como a nivel Europeo.
En España, la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales establece la obligación de evaluar los riesgos para la salud derivados de la actividad laboral. En este caso, estaríamos hablando de riesgos psicosociales.
La Unión Europea obliga legalmente a los empresarios a proteger a sus trabajadores, evaluando, combatiendo y evitando los riesgos para la salud. A lo que también se incluyen los riesgos psicosociales presentes en el trabajo.
¿QUÉ OCURRE REALMENTE?
Todo esto está muy bien, pero la Prevención de Riesgos Laborales, y todo el marco legal de la seguridad y salud del trabajador se ha ido hacia un punto de vista biomecánico, de ergonomía en los puestos de trabajo. Y no hacia el tratamiento psicológico o de crecimiento y desarrollo personal de los trabajadores.
¿QUÉ FACTORES DE RIESGO SE RELACIONAN CON EL ESTRÉS EN EL TRABAJO?
Estos factores de riesgo, en el ámbito laboral como hemos comentado, se denominan riesgos psicosociales. Y no encontramos con:
- Grandes exigencias. Tanto pueden ser exigencias de objetivos a alcanzar, o exigencias a nivel físico.
- Falta de autocontrol o autonomía. Tener muy poca capacidad de decisión del modo en el que se realiza una trabajo.
- Tener muy poco apoyo. Tanto por parte de la dirección, como por parte de los compañeros.
- Tener unas malas relaciones. Incluso en casos extremos, podemos llegar a hablar de acoso o violencia.
- No tener claro el rol que desempeñas. Por lo tanto, no tienes claro tus responsabilidades, y eso crea incertidumbre.
- Mala gestión de los cambios. Y no estar implicado o informado de los cambios que va tomando la organización.
- Inseguridad. No saber si tienes las habichuelas cubiertas a largo plazo es una gran fuente de inseguridad.
- Jornadas de trabajo muy intensas con horarios largos.
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE PARA EL TRABAJADOR Y LA EMPRESA?
Las consecuencias para la propia persona, ya las hemos comentado antes. Pero, ¿cómo se traslada eso en la empresa?
Pues según una Encuesta de Calidad de Vida Laboral, hecha en España. El 50% de los trabajadores presentan niveles medios o altos de estrés. El estrés laboral se manifiesta como el segundo problema de salud más importante relacionado con el trabajo en Europa.
Y esto lleva consecuencias para la empresa como:
- Mayor absentismo del trabajador.
- Mayor presentismo, por lo tanto, menor rendimiento laboral.
- Impuntualidad
- Aumento de rotación de un puesto de trabajo.
- Y en general, un aumento de los costes en los recursos humanos.
Y ¿qué podemos hacer al respecto?. Estaréis conmigo que no podemos dejar que sigamos así.
Yo como profesional del ejercicio físico y la salud, y vosotros como trabajadores, como directores de Recursos Humanos, o como dueños y gerentes de una empresa.
No podemos permitir que la salud de los trabajadores siga empeorando por motivos laborales. Y que como consecuencia de ello, la productividad y el rendimiento de la empresa disminuya
INTERVENCIÓN SOBRE EL ESTRÉS LABORAL
Como marco para la intervención, deberemos diferenciar las acciones en función si son acciones simplemente individuales, si son acciones a nivel puramente organizacional, o si son acciones tanto individuales y organizacionales.
A nivel individual nos encontramos que podemos hacer:
- Técnicas de Relajación
- Técnicas de Meditación para reducir estrés.
- Sesiones de Mindfullness
- Aplicaciónes de procesos de Coaching de Salud
- Ejercicio físico para proteger de los efectos dañinos del estrés y aumentar la resistencia.
- Entrenamiento en control del tiempo..
A nivel organizacional podemos:
- Hacer una selección de personal más acorde a lo que buscamos, o las exigencias de un puesto de trabajo determinado.
- Programas de educación y entrenamiento a empleados y supervisores
- Intervención sobre características físicas y ambientales del trabajo
- Promoción de una comunicación bidireccional adecuada
- Existencia en la organización de programas de atención al empleado que le ofrezca consejo y le remita al especialista si es preciso.
Y, a nivel individual y organizacional se puede:
- Fomentar del apoyo social por parte de compañeros y supervisores
- Promocionar el ajuste las exigencias de un puesto de trabajo y los recursos que tiene un empleado.
- Clarificación de roles para evitar conflicto y ambigüedad.
- Participación de los miembros de la organización en las diferentes fases del proceso de intervención.
Todas estas son diferentes acciones que podemos llevar a cabo en una intervención de Fitness inCompany. Pero en este episodio, no me quería despedir sin daros un consejo más.
Ya no a nivel estrés laboral, sino a nivel de gestión de tu vida para no vivir con esa sensación constante de ansiedad. Y es que hay 3 recursos básicos para afrontar el estrés de la vida diaria.
- El primer recurso es La Elección. La capacidad y voluntad de poder elegir. Cuando elegimos algo de entre diferentes opciones, sentimos que tenemos el control. Y si sentimos que tenemos el control, no nos vamos a sentir sobrepasados por el exterior.
- El segundo recurso es El Desafío. Tenemos que tener objetivos, metas que nos resulten desafiantes para sacar lo mejor que tenemos y llevarlas a cabo.
- Y por último, el tercer recurso es La Congruencia. Y para mí, el más importante. Y es que todas las partes de uno mismo trabajen juntas para conseguir un objetivo. Esto quiere decir que “el pensar”, “el decir”, “el sentir”, y “el hacer” vayan en la misma línea. Se entiende muy bien si lo vemos al revés. No tendrías congruencia en tu vida, si no haces aquello que realmente sientes, aquello que te dices y piensas. Por ejemplo, imagínate que quieres perder peso, y te levantes un día y piensas que vas a perder peso, te lo dices a tí mismo y a los demás, qué vas a ponerte a perder peso. Sientes como te encontrarías si perdieras algo de peso, pero luego a la hora de la acción, no haces nada para perder peso, ni modificas tus hábitos de vida, ni haces algo de ejercicio, ni mejoras en la alimentación, ni nada… Véis que en ese punto, no se está siendo congruente.
En fin, hasta aquí el artículo de hoy. Espero que os haya gustado. Recordaros, que justo aquí abajo tenéis el cajón de contacto para que nos digáis de qué queréis que hablemos, qué intereses tenéis para tratar en el podcast.
No tenéis que dejar ni nombre ni contacto de correo electrónico, nuestro único objetivo con esto, es saber vuestro interés y obtener feedback para adecuar el canal a vuestros intereses. Cualquier temática que queráis que preparemos en un ciclo de 5 episodios, nos lo comentáis.
Muchas gracias.
