Muy buenos días, estamos a Martes 07 de Noviembre d e 2017 y hoy vamos a hablar de uno de los principales problemas dentro del ámbito laboral. Y hablamos del sobrepeso y la obesidad en el trabajo, dentro de este ciclo de Empresa Saludable.
DEFINICIÓN DE SOBREPESO Y OBESIDAD
Lo primero, tendremos que definir qué es el Sobrepeso y Obesidad, y Según la OMS, la Organización Mundial de la Salud, La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
El Índice de Masa Corporal (IMC) es un indicador simple del sobrepeso y obesidad. Relaciona el peso y la altura en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por la altura en metros al cuadrado. (kg/m2).
En hombre y mujeres un Índice de Masa Corporal entre un 18,5 a 24, sería un índice normal. A partir de esos datos se entraría en sobrepeso y obesidad. De tal forma que:
- Entre 34 y 27,5 sería Soprepeso Tipo 1.
- Entre 27,6 y 30 Soprepeso Tipo 2.
- De entre 30,1 a 40, Obesidad.
- Y más de 40 Obesidad Mórbida.
Pero no sólo se mira el IMC para determinar el sobrepeso o la obesidad. También es muy importante, y yo diría que mucho más para determinar el grado de sobrepeso o obesidad, el % de grasa corporal.
Para esto, se deberá de disponer de una báscula con medición de bioimpedáncia, o realizar un estudio más profundo con contornos corporales y pliegues. Aspectos que también encarece el diagnóstico de sobrepeso o obesidad. No es tan sólo la aplicación de una simple fórmula.
En este caso, los datos en cuanto al % de grasa corporal, si que ha diferencias en hombres y mujeres. En cuanto a los hombres:
- Estar en un % de grasa normal está del 12 al 20%
- Del 20,1 al 30% de masa grasa estaríamos hablando de Sobrepeso.
- Y más del 30,1 % sería Obesidad.
En cuanto a las mujeres, estos porcentajes suben un poco:
- Un porcentaje de grasa normal, estaría entre un 19 a un 27% de masa grasa.
- Por encima de 27,1 hasta un 32%, se estaría dentro del sobrepeso
- Y por ecima de un 32,1% de masa grasa, ya sería obesidad.
No se tienen que cumplir las dos variables, es decir, no para estar dentro de sobrepeso, no tienes que cumplir el que el IMC y el % de grasa esté en niveles de sobrepeso.
Bajo mi punto de vista, y si tenemos a nuestro alcance una báscula con medición de bioimpedáncia, o un profesional especializado, nos puede realizar una medición de contornos y pliegues corporales. Nosotros siempre nos decantamos por valorar el estado de sobrepeso u obesidad, a través de los datos de % de masa grasa. El cuerpo es mucho más que simple altura y peso.
Vamos ahora a ponernos en situación y analizar el contexto, así que vemos una serie de:
DATOS SOBRE SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LA ACTUALIDAD
Y es que en España casi el 40% de la población adulta tiene sobrepeso.
- Según LA OMS, la Organización Mundial de la Salud. Desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.
- En 2016, más de 1900 millones de adultos mayores de 18 años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.
- En 2016, el 39% de las personas adultas de más de 18 tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas.
- En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.
La misma Organización Mundial de la Salud, considera la obesidad como una epidemia mundial, ya que actualmente mueren alrededor de 2,8 millones de personas adultas como consecuencia directa o indirecta del sobrepeso u obesidad.
¿Qué provoca esta alteración del normopeso de una persona?
¿Qué hace que los niveles de sobrepeso y obesidad estén subiendo de esta forma tan alarmante?
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. Consumes más calorías que las que gastas.
Podríamos profundizar mucho entre el valor nutricional y de donde provienen esas calorías, y es algo que haremos a lo largo de este canal, pero hoy, para hacerlo fácil vamos a decir que la causa fundamental del sobrepeso y la obesidad, es que consumimos más calorías que las que gastamos en nuestro día a día.
Y es que a nivel mundial, ha ocurrido lo siguiente:
- Un aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico, alimentos procesados e industrializados, que son ricos en azúcares y grasas.
- Y un descenso en la actividad física, debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de la robotización de mucho puestos de trabajo, de los modos de transporte, de la creciente urbanización, el acceso rápido y sin esfuerzo a cualquier tipo de alimento.
Si sumamos que cada vez la alimentación es menos natural, más procesada, con niveles mayores de azúcares y grasas, y añadimos que en nuestra vida cada vez nos movemos menos. El resultado es ese desequilibrio energético del cual hemos hablado antes.
¿Qué ocurre en el ámbito laboral?
¿Qué ocurre el sobrepeso y obesidad en el trabajo?
¿Afecta al rendimiento del trabajador, y por lo tanto a su productividad?
Bueno, según la OIT, la Organización Internacional del Trabajo, afirma que una “alimentación inadecuada de un empleado puede disminuir hasta en un 20% su productividad.
Porcentaje que aumenta si cogemos como referencia a los datos que nos presenta la Organización de las Naciones Unidas. Donde una una persona obesa experimenta una disminución del 50% en la productividad laboral, y además requiere un 88% más de visitas al médico que una persona con normopeso. Según un estudio realizado a lo largo de un periodo de 6 años.
Así que sí, podemos afirmar que el tener sobrepeso u obesidad, no sólo va a afectar a nuestra salud, sino también a nuestra productividad y rendimiento laboral.
Hay una serie de costes directos para el empleado, para la propia persona, que tienen que ver con los gastos de hospitalización, medicamentos y procedimientos, como consecuencia de las enfermedades o dolencias que se derivan del sobrepeso y obesidad.
Cómo pueden ser:
- Diabetes tipo II: El comer alimentos industrializados, muy procesados y con altos niveles de azúcar, incrementa el nivel de este en sangre, obligando al cuerpo a segregar altos grados de insulina para disminuir el nivel de azúcar en sangre. A largo plazo, la persona se vuelve insulino-resistente y deriva la enfermedad de Diabetes Tipo II.
- Enfermedades cardiovasculares: La obesidad exige un trabajo excesivo del corazón y aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como insuficiencia cardíaca, arritmias y muerte súbita.
- Accidentes Cerebrovasculares: También, con el sobrepeso se acumulan placas de colesterol en las arterias y si una de esas placas se rompe, puede formar coágulos que obstruyan la llegada de oxígeno al cerebro generando un accidente cerebrovascular.
- EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica): Cuando hay un exceso de grasa se dificulta la respiración normal y profunda, lo que disminuye los niveles de oxígeno en la sangre. Las personas con obesidad muestran un aumento del 72% del riesgo de contraer EPOC.
- Hígado graso: El consumo de alimentos ricos en grasa, azúcar y carbohidratos provoca alteraciones en el hígado, haciendo que éste acumule grasa entre sus células y se inflame.
- Artritis, y problemas en las articulaciones: El exceso de peso aumenta la presión y sobrecarga las articulaciones, provocando molestias en las articulaciones, las que pueden derivar en artritis.
- Sarcopenia: Es la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza, potencia y funcionalidad del músculo. Existe un círculo vicioso entre la acumulación de grasa y la pérdida de la masa muscular, ya que tienen una influencia mutua recíproca.
- Trastornos músculo esqueléticos: La obesidad conlleva cambios en la estructura musculoesquelética destacando, entre otros, el síndrome cruzado superior e inferior (donde los hombros van encorvados hacia delante), menor equilibrio, déficit de control postural (incluso también estando sentado), patologías en la columna vertebral, con alta incidencia en dolor lumbar. Incluso existen modificaciones del patrón de la marcha (con alteraciones en tobillo, cadera y, sobre todo, en rodillas).
- La mala alimentación que se deriva en una obesidad, también puede aumentar las probabilidades de padecer algún tipo de proceso cancerígeno, como el de colón, o el de mama entre otros.
- También nos encontramos con problemas de depresión, ansiedad y baja autoestima, a causa de no verse bien, y de no estar contento con uno mismo
Hemos hablado de los costes directos para el empleado, pero también hay unos costes directos para la empresa, ya que como hemos comentado antes, una persona con obesidad va a requerir un 88% más de visitas al médico que una persona sana y con normopeso. Existe una relación directa entre la obesidad y el ausentismo laboral”. Así, que ese absentismo laboral va a repercutir directamente sobre los costos de una empresa.
Pero también tiene una serie de costes indirectos en la organización, y es que a pesar de que puede estar cumpliendo con su horario laboral y con su puesto de trabajo. Una persona con obesidad pierde productividad debido a la afectación física que produce:
- Un estado de cansancio excesivo.
- Un estado de somnolencia diurna.
- Mayores dificultades para la movilidad y para trasladarse.
- Mayores dificultades para manejar maquinarias de trabajo si fuese el caso.
- Incluso que le resulte difícil concentrarse al tener molestias en las articulaciones, o las cervicales por ejemplo.
Si eres autónomos o tienes una pequeña empresa, ese rendimiento laboral, o ese número de más que vas estar visitando al médico, va a estar directamente relacionado con tus ingresos económicos.
Pero si en cambio, tienes una empresa con un mayor número de empleados, eres directivo con un equipo a tu cargo, o estás en el departamento de Recursos Humanos, que sepas que el sobrepeso u obesidad de la gente que tienes a tu cargo, o que trabaja contigo, va a afectar al rendimiento y productividad general de tu organización o tu departamento.
Así que, yo me pondría manos a la obra para poder prevenir o revertir esa situación. Porque esta es la parte bonita de la historia, el sobrepeso y la obesidad se puede prevenir y revertir. Tan sólo tenemos que cambiar nuestros hábitos de vida, llevar una alimentación más sana y más natural, y añadir un estilo de vida más activo unido a una práctica regular de algún tipo de entrenamiento físico o de deporte.
Si es verdad, que hay ambientes laborales que predisponen a la persona a aumentar de peso, como pueden ser:
- Ambientes con mucho estrés y mucha presión: Los alimentos con alto contenido calórico y muy palatables, siempre son una predilección cuando estamos en situaciones de mucho estrés.
- Los trabajos en modalidad de turnos rotativos con grandes cambios de horario. La alteración de los ritmos circadianos afectan a nuestro organismo.
- O las de jornadas de trabajo muy extensas también pueden hacer que lleguemos con mucha hambre a comer o no podamos realizar bien un plan de alimentación bien pautado.
Pero a pesar que el ambiente laboral puede predisponer a aumentar de peso, esto no te puede servir de excusa para justificar una situación de sobrepeso por culpa del trabajo.
Bajo nuestro punto de vista, como vimos en el episodio 2, si pasamos una tercera parte de nuestro tiempo en el lugar de trabajo, no podemos desperdiciar esta magnífica oportunidad. Y deberíamos de implementar ciertas acciones por parte de la directiva para mejorar la salud y los hábitos de vida de todos los recursos humanos de la empresa.
Además, que el entorno de vida, tanto personal como laboral, va a condicionar la elección de cada uno, para combatir el sobrepeso y la obesidad a través de elegir mejores alimentos, más sanos y naturales, y desarrollar algún plan de ejercicio físico, apuntarnos a algún deporte, o llevar unos hábitos de vida más activos.
Es muy importante, tomar conciencia de la situación en la que nos encontramos, o en la situación en la que se encuentra mi organización o mi equipo humano, y luego pasar a la acción para tomar las acciones pertinentes.
La salud no es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada.
Y por último, vamos a hablar de diferentes estrategias para ver
CÓMO COMBATIR EL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN EL TRABAJO
Hoy en día la empresa debe tener un rol protagonista en este problema, y es que además de fomentar la actividad física, es necesario promover la vida saludable y los beneficios que trae consigo.
Las barreras para un cambio de comportamiento hacia un estilo de vida saludable incluyen la falta de motivación, presiones ambientales y sociales, falta de tiempo, limitaciones físicas, estados de ánimo negativos, limitaciones socioeconómicas, falta de conocimiento, falta de concienciación, y el no disfrute del ejercicio físico.
Si ya de de por sí, un puesto de trabajo podemos decir que en la actualidad es cada vez más sedentario, tendremos que intentar fomentar el ejercicio entre los empleados a través de escoger estrategias para conseguir motivarlos, de forma que lleven una vida personal más activa y que puedan limitar las horas que se pasan frente al ordenador, que se pasan en el sofá viendo series o películas, etc…
¿QUÉ PEQUEÑAS ACCIONES SE PUEDEN HACER EN EL PUESTO DE TRABAJO?
- Promover una alimentación sana en los comedores laborales. Una dieta baja en calorías, con un aumento en la ingesta de proteínas, parece ser la mejor estrategia para la pérdida de peso graso con mantenimiento de la masa muscular. Logrando con ello una mejoría una reducción de la morbilidad y mortalidad.
- La Sociedad Española de Cardiología, recomienda realizar un mínimo de 30 minutos de actividad física diario. Y hablamos de actividad, no de ejercicio físico. No es lo mismo, estos 30 minutos de actividad física los destinamos a desarrollar unos hábitos de vida más activas de forma que incluso no es necesario hacer lo 30 minutos de forma contínua si no disponemos de tiempo. Se pueden coger estrategias como fraccionar este tiempo durante todo el día, así se pueden hacer 10’ de actividad por la mañana, 10’ a media mañana o a medio día, y 10’ más la tarde o tarde noche:
- Puedes realizar una caminata corta luego del almuerzo: esto mejora la digestión, combate la fatiga.
- Utiliza las escaleras y no el ascensor.
- Si coges cualquier medio de transporte, baja una parada antes para terminar de llegar a tu trabajo andando.
- Lo mismo si vas en coche, puedes aparcar un poco más lejos, no es necesario que lo hagas en la misma puerta o en el parking de la empresa. Así termina el recorrido andando.
- Hay que buscar realizar un plan de ejercicio físico a intensidad media a alta, de entre 2 a 4 veces por semana. De entre 45’ a 1h de duración. Todo adecuadamente dosificado y personalizado al contexto individual de cada empresa. Los programas de entrenamiento que incluyen ejercicios de fuerza y resistencia, lo que entendemos como entrenamiento concurrente. Y en combinación con la alimentación anteriormente mencionada es el enfoque actualmente más exitoso. En obesidad, el éxito rápido en la pérdida de peso y el disfrute del ejercicio se consideran los predictores más importantes para la adherencia al tratamiento.
- Además, dentro del contexto de la empresa, tenemos ya un aspecto muy importante ganado, y es que como profesionales, tenemos la capacidad de crear grupos pequeños de personas, ya que de esta forma se fomenta un sentido de pertenencia social que cubre las necesidades psicológicas básicas, de forma que se logra mayores éxitos en la adherencia hacia el ejercicio físico en particular y el estilo de vida saludable en general.
OTROS “TIPS” QUE PODEMOS TENER EN CUENTA
- No te saltes ninguna comida. Ya que puede llegar con mucha hambre a la siguiente comida, y no tener un control de lo que vayas a ingerir.
- Tratar de no comer en tu puesto de trabajo o encima de tu escritorio. Lejos de tu mesa, prestarás más atención a lo que comes; esto te ayudará a comer menos y digerir mejor los alimentos.
- Evita las máquinas expendedoras. Estas suelen tener en su gran mayoría bebidas azucaradas, snacks y productos muy procesados e industrializados, frituras, etc… En resumen, nada que te vaya a aportar un beneficio para tu salud.
- No es pecado sentir hambre a media mañana o media tarde, pero entonces elige la fruta como alimento entre comidas, y si, cualquier tipo de fruta.
- Si comes fuera de casa, es decir, en un bar o restaurante, no busques el plato más abundante, ni agrandar el tamaño por poco dinero, (ejemplo de los restaurantes de comida rápida que por poco más tienes un tamaño XXL). Puedes elegir un medio menú, del plato que veas más saludable, acompañado de agua para beber, un poco de pan, yogurt o fruta de postre y un cortado, a poder ser sin ningún producto para endulzarlo. Si, al principio cuesta un poco hacerse al sabor de café sin azúcar, o edulcorantes, pero al final, llegas a apreciar mucho más su sabor, y por supuesto es mucho más saludable.
- Incluso por parte de la empresa, se puede estimular con beneficios a los empleados si consiguen bajar de peso. Un especie de programa de incentivos por % de peso bajado y consecución de objetivos.
Nosotros como profesionales del ejercicio físico y de la salud, creo que es nuestro deber buscar soluciones eficaces para mejorar la salud de la gente y en este caso también la productividad de la empresa.
Nosotros desarrollamos el programa Fitness inCompany, donde empezamos en el mismo puesto de trabajo, ya sea a través de la misma empresa o a nivel individual del empleado, nuestro objetivo es el de mejorar la salud de la empresa y los empleados.
De verdad que no hace falta mucho, tan sólo ganas de cambiar tu situación inicial, y constancia a lo largo de todo el proceso. De esta forma, antes o después los resultados llegan solos.
Hasta aquí el artículo de hoy. Espero que os haya gustado. Recordaros, que justo aquí abajo tenéis el cajón de contacto para que nos digáis de qué queréis que hablemos, qué intereses tenéis para tratar en el podcast. No tenéis que dejar ni nombre ni contacto de correo electrónico, nuestro único objetivo con esto, es saber vuestro interés y obtener feedback para adecuar el canal a vuestros intereses. Cualquier temática que queráis que preparemos en un ciclo de 5 episodios, nos lo comentáis. e
