La libertad para pensar y actuar como una mujer diferente e individual es uno de nuestros grandes objetivos en las últimas décadas. Reivindicamos la igualdad de sexos, que se respeten nuestros derechos, que se escuche nuestra voz…
¿Quieres ser una mujer diferente?
Pero la verdadera libertad, empieza dentro de ti. Está en tu mente y en ti misma.
Y quizá aún no eres consciente de ello pero estás llena de creencias que te autolimitan.
La gran mayoría nos vienen impuestas por nuestro modelo social y económico y empiezan desde que somos niñas. Estudia una cerrera con salidas, busca un trabajo estable, aprende idiomas, cásate, ten hijos y dedícate plenamente a ellos……..
Cumple con los cánones!!!
Yo también he pasado por ahí y cuando tienes a todo el mundo acostumbrado a que actúes tal y cómo esperan de ti, es realmente complicado decir NO, YO OPINO DIFERENTE.
Pero creo que lo mejor que te ofrece la vida es poder hacer cosas ÚNICAS. Cosas que merezcan la pena.
Cuidarte es sin duda una de ellas. De nada te va servir tener una cuenta bancaria con 20 ceros, un trabajo de súper ejecutiva o saber 4 idiomas si no le das importancia a tu salud y empiezas a respetar la herramienta que te permite hacer todo lo demás: TU CUERPO.
Y cuando hablo de salud, no me refiero a que no estés enferma, sino a que estés realmente bien. Que tengas la suficiente movilidad y energía para hacer cualquier cosa que te propongas, y que te encuentres bien contigo misma.
Realmente no estamos hablando de lucir mejor el bikini en la playa (que por supuesto también es la consecuencia de hacer las cosas de otro modo). Estamos hablando de:
- Tener unos porcentajes de músculo y grasa saludables.
- Tener una movilidad articular adecuada que nos permita desempeñar una vida normal y sin dolor.
- Tener una musculatura lo suficientemente fuerte y estable para poder coger a nuestros hijos, jugar con ellos, salir en bici, subir una cuesta y no nos duela hasta el alma.
- Tener unos huesos fuertes que no se rompan en un futuro.
- Tener un entorno hormonal adecuado.
- De no tener que recurrir a los fármacos para tratar el dolor de espalda, de rodillas, etc.
- De poder subir las escaleras de tu casa y no ahogarte.
En todo esto, la industria de la moda, la alimentación, el fitness y las farmacéuticas nos han hecho un flaco favor a todas nosotras. HAN PENSADO POR NOSOTRAS y se están haciendo de oro con ello.
Se ha creado un prototipo de belleza en la mujer que no es real ni alcanzable para la mayoría de mujeres, y así se garantizan de por vida seguir vendiéndonos milagros que nos lleven a alcanzar un canon que físicamente no nos corresponde.
A diario encontramos revistas y anuncios llenos de :
- Alimentos especiales (siempre light y fitness).
- Suplementos para lucir un vientre plano, para la retención de líquidos, para el cabello y las uñas, para adelgazar sin esfuerzo, para los huesos, etc
- Cremas y tratamientos para reducir, reafirmar y eliminar la celulitis.
- Complementos como pestañas postizas, extensiones para el cabello, uñas , etc
- Depilación definitiva, rayos UVA para estar bronceada todo el año…etc.
No hay fin!
Hay cosas que funcionan y otras que nos hacen realmente daño. Pero las que funcionan, no lo hacen por sí mismas. Quizá más que funcionan, yo diría que ayudan.
Pero siempre acompañadas de una actividad física y alimentación adecuada. Lo demás es puro marketing.
Vamos a repasar varios mitos absurdos:
- Que es tonificar y cómo hacerlo. Tonificar o definir, no es más que ganar músculo y perder grasa corporal. Lo importante del músculo es que cumpla su función. Olvídate de que tus músculos se vayan a hacer gigantes, esto no es así y más adelante te explicaré por qué. Y definir es eliminar la grasa que recubre estos músculos. Conclusión músculos fuertes y funcionales y baja grasa. No hay más!
- Bajar 2 tallas en 15 días. Olvídate del peso. El músculo es mucho más denso que la grasa, y por tanto a igual peso ocupa menos volumen. No te fijes en la báscula, fíjate en la ropa. Y date tiempo. Si pierdes muy rápido, no estás perdiendo grasa, estás perdiendo líquido y músculo. Esto no va a perdurar en el tiempo. Te lo aseguro.
- Utiliza pesas rosas de 1kg para entrenar. Hay que entrenar moviendo cargas adecuadas. Para eso están los entrenadores, para explicarte que carga tienes que mover y con qué progresión. Ni te vas a lesionar, ni te vas a convertir en un hombre. Hacer muchas repeticiones con pesos muy bajos, ni construye músculo ni quema grasa. Tener una buena musculatura no te va a hacer más voluminosa. El volumen te lo da la grasa.
- Come productos light, fitness, 0% grasa o enriquecidos con calcio, magnesio, vitaminas, etc. A estos productos se les atribuye una serie de cualidades adelgazantes o milagrosas que no tienen. Tu cuerpo no sabe de contar calorías, sabe de nutrientes. La mayoría de estos productos tienen una bajo valor nutritivo, no tienen calorías pero tampoco te aportan nada. Además son altamente procesados, por lo que suelen estar llenos de aditivos, estabilizantes, conservantes y están hechos con materia prima de muy baja calidad, y lo enmascaran con la palabra enriquecido. Lo mejor es que comas productos sin procesar y conozcas los macronutrientes y micronutrientes que necesitas. No se trata de comer poco, sino de comer comida de verdad. No es necesario pasar hambre.
- Tienes que ser cómo las modelos de las revistas o de las pasarelas. Estar en forma no es estar delgada. Muchas modelos están débiles y enfermizas. Tienen 20 años, pero con el tiempo les pasa factura si no cambian sus hábitos. Un cuerpo bonito es aquel que tiene unos porcentajes óptimos de grasa y músculo. Es aquel que tiene fuerza y potencia. Que tiene forma y función. Pero tu cuerpo es el tuyo, no lo olvides. No debes compararte con nadie más que contigo misma. Otro estereotipo que nos meten por los ojos es el de personas altamente retocadas por la cirugía. No es que esté en contra, pero hay algunas que parecen muñecas Barbie o llevan tantos extras, que si se lo quitan no las reconoces.
- Ponte guapa y no te esfuerces. Lo importante al entrenar no es el modelito para la foto de Instagram. No digo que no te pongas ropa que te guste para entrenar, pero recuerda a lo que vas. Lo importante no es el modelito, es el esfuerzo.
Busca ropa que te guste pero que te resulte cómoda para entrenar sin que te tengas que preocupar de lo que marca o no marca o lo que se sale o no, tú ya me entiendes.
Hay que sudar y sacarle el máximo provecho a los entrenamientos. No hay atajos. Sin esfuerzo no hay resultados.
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